MASTITIS, TUMORES Y COLAPSOS GENITALES, LAS CONSECUENCIAS DE LA EXPLOTACIÓN DE PERRAS CON FINES REPRODUCTIVOS

A tres años de la promulgación de la Ley Cholito, surgida luego del asesinato a golpes de un can en pleno centro de la capital chilena, el maltrato animal aún perdura. Una de las formas más comunes es la explotación reproductiva con fines comerciales.

Fue criada para ser explotada en peleas clandestinas y parir crías. Luisa es una Pitbull que al igual que Eleonor, una Basset Hound cruzada varias veces hasta darle sarna, fueron abandonadas. Lo mismo sucedió con Violeta y Pink, dos Poodle halladas en la punta de un cerro copiapino. Todas ellas fueron rescatadas en condiciones similares: desnutridas, enfermas, plagadas de bichos y con signos de haber sido explotadas con fines reproductivos. Luego las dieron en adopción responsable.

Eleonor, una de las perras rescatadas.  El antes y el después.| Foto: Adopta Copiapó.

Según Lesly López, rescatista de mascotas hace más de 10 años, la lista es larga. En 2017 creó “Adopta Copiapó”, una red de rescate animal que se convirtió a su vez en una página de difusión de perros rescatados que promueve la tenencia responsable de mascotas. Desde ese lugar conoció decenas de casos como los de Luisa o Eleonor.

En agosto de 2017 se sancionó la Ley Sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía conocida popularmente como “Ley Cholito”. La misma, a través de 38 artículos, reconoce al maltrato como “toda acción u omisión (ocasional o reiterada), que injustificadamente causara daño, dolor o sufrimiento a un animal.”

Asimismo y por primera vez en la historia de Chile, la ley considera el abandono como maltrato, prohíbe el sacrificio por método de control de la población, las peleas de animales y el adiestramiento para que sean más agresivos. Las penas por incumplir la ley van desde presidio menor en su grado mínimo a multas monetarias en UTM. Las denuncias, en tanto, pueden realizarse en Fiscalía, juzgado de policía local, Carabineros o en la Policía de Investigaciones.

Pese al avance legal, la tenencia responsable no se fortaleció como se esperaba. “De a poco ha ido creciendo la conciencia” afirma Mauricio Pinto, médico veterinario con más de diez años de experiencia en salud de perros y gatos. Ver canes abandonados en las calles, maltrato físico o bien explotación reproductiva con fines comerciales, es aun parte de la cotidianidad.

La explotación reproductiva con fines comerciales es una de las formas de violencia más comunes y naturalizadas. Aunque la ley regula los criaderos responsables de animales, son muchas las personas que de manera clandestina compran perros de raza para hacerlos parir una y otra vez y vender las crías. El precio de los animales oscila entre los 45 mil pesos chilenos y puede llegar a sobrepasar el millón de pesos de acuerdo a la raza, según informaciones obtenidas de sitios web en los cuáles se ofrecen. Para Pinto “se venden como muebles”.

Venta de canes a través de Mercado Libre.

Desde el primer celo, que les llega en promedio a los seis meses de vida, las perras pueden ser madres. Y como no tienen menopausia quienes las explotan suelen hacerlo hasta que las canes no pueden más. Además, cada seis meses tienen celo, es decir, pueden preñarse dos veces al año. La dinámica de quienes las explotan es embarazarlas en cada celo y cuando se enferman, abandonarlas. Según plantea el veterinario de la Universidad Santo Tomás “generalmente los terminan botando”.

Luisa, otra perrita rescatada. | Foto: Adopta Copiapó | Para aportes: Lesly López Tapia (Cuenta rut 15.934.703-6 Banco Estado) – adoptacopiapo@outlook.com

“El caso más fuerte que me tocó ver fue el de un criadero clandestino en el que tenían a los perritos en muy malas condiciones alimentarias, en espacios reducidos y sin condiciones higiénicas mínimas ni veterinarios que controlaran los embarazos. Fueron denunciados y cerró el criadero” expresa el colegiado.

Para Lesly López “la historia es bastante común: gente que tiene perros de raza para obtener un beneficio monetario vendiendo sus cachorros”. Quienes lo hacen no consideran como mascotas a los perros “son objetos de los que pudieron sacar provecho en su momento”, eso explica el abandono posterior. Con una lógica consumista convierten al perro en un objeto descartable que cuando deja de servir es desechado.

NO COMPRES, ADOPTA

En los últimos años la conciencia acerca del cuidado y la responsabilidad animal se extendió gracias al trabajo realizado por organizaciones sociales defensoras de animales (como es el caso de Adopta Copiapó) y también por instituciones creadas debido a las ordenanzas municipales que surgieron tras la promulgación de la Ley Cholito.

Pero los criaderos y las ventas ilegales de perros de raza movilizan altas sumas de dinero por lo cual muchas canes son condenadas a vivir para parir si no son rescatadas. De acuerdo a la información brindada por Pinto, las perras que viven en esta situación, a largo plazo, pueden sufrir “colapsos genitales, mastitis, tumores mamarios e infecciones ginecológicas”. Así pues es fácil identificar a una perra que haya sido víctima de este abuso.

“Si se vende es porque hay un mercado de compradores y vendedores” afirma Pinto. Por este motivo numerosas organizaciones sociales desplegaron diversas estrategias con el objetivo de dar a conocer a las víctimas tras el lucrativo negocio de la venta de perros y con ello estimular la no compra de mascotas y a su vez la tenencia responsable.

Con frases como “no compres, adopta”, “un amigo no se compra” o “por el fin de la explotación animal” lograron promover el valor no monetario de las vidas animales, que forman parte de numerosas familias humanas, y con ello sensibilizar la opinión pública respecto de la responsabilidad humana para con los canes y las consecuencias tras el negocio de los mismos.

Bárbara Cortés es una de las tantas personas que le dio un hogar a dos perritos cuyo destino pudo ser la calle: Yoko y Loki. “Son igual de tiernos, amorosos y buenos compañeros que cualquier otro perro” asegura y añade: “la mayoría de los perros de calle terminan atropellados o muriendo de hambre mientras hay personas que gastan cantidades de plata inimaginables cuando con eso mismo podrían estar alimentando a crías que andan solitas por ahí después de que los abandonan“.

Yoko, Loki y Thor jugando en su hogar.

Durante décadas comprar un perro de raza fue una situación normalizada e incluso añorada sobre todo por los más pequeños, quienes entusiasmados con el pelaje o las características del can, soñaban con ello. Sin embargo en tiempos de transformación social y mayor acceso a información, conocer las consecuencias que puede ocasionar el negocio de los peludos puede cambiar la opinión de quienes tienen la costumbre de comprarlos. El mercado seguirá funcionando mientras exista demanda.

A pesar del trabajo de cientos de activistas, del Estado como de organizaciones sociales, terminar con el maltrato animal es aún una tarea pendiente. Pero para acabar con una de las prácticas abusivas más comunes y naturalizadas, la explotación con fines reproductivos, disminuir la demanda y sensibilizar sobre la tenencia responsable es un primer paso en un camino que recién empieza.

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